Para tal ocasión el Señor se vistió con túnica de terciopelo color morao, cordón de calabrote en oro y camisa blanca de bocamanga ancha.
Como novedad, se ha recuperado la puntilla en las bocamangas y en el cuello de la camisa, realizada en hilo con forma de "picos", dando elegancia y austeridad. Esta vez, al Señor le ciñe un cordón de 8 vueltas, terminando el fajín en un nudo en forma de "ocho" valga la redundancia, finalizando la caída del cordón en 3 nudos, simbolizando así, el cordón de pita que llevan las Hermanas de la Cruz.
Al encontrarse el Señor en la casa de las Hermanas de la Cruz, en esta ocasión no se le han puesto las potencias de la divinidad, pues así se encuentra en igualdad de semejanza, al voto de pobreza que tienen las Hermanas.
Vestidor: Fco. Javier Benítez